miércoles, 11 de junio de 2014

Mansión Seré: dos hermanas contaron cómo eran las redadas policiales

Susana y María Cecilia vivían en el barrio Pujadas de Morón. Contaron que allí, una vez por semana, la policía realizaba detenciones arbitrarias. Son hijas de la militante desaparecida María Cecilia Almada. Susana, además, estuvo secuestrada y reconoció a dos de los ocho imputados.

Por: Juan Manuel Mannarino

En el circuito represivo del Oeste, durante la última dictadura cívico militar, el centro clandestino “Mansión Seré” fue el centro neurálgico. Funcionó articulado con la Primera Brigada Aérea de Palomar, la VIIª Brigada Aérea de Morón y las comisarías de Castelar, Haedo, Moreno y la 1ª de Morón. En la audiencia de hoy, declararon Susana Ávalos, que estuvo secuestrada, y su hermana Cecilia, que no fue detenida pero declaró varias veces ante personal policial. La madre de ambas, María Cecilia Almada, también fue secuestrada y está desaparecida. Sobre este caso, prestaron testimonio y dieron detalles de las redadas policiales en el barrio Pujadas de Morón, donde vivían.

 “Mansión Seré” era una vieja casona estilo europeo de dos plantas ubicada entre las localidades bonaerenses de Ituzaingó y Castelar. Susana Ávalos fue secuestrada a sus 18 años en la Primera Brigada Aérea de Palomar y en la Comisaría Tercera de Castelar. Allí se cruzó con su madre, que fue detenida el 16 de octubre de 1976, un mes antes que ella. Madre e hija compartieron cautiverio durante un mes. El detalle de los testimonios radicó en que señalaron a “Mansión Seré” como centro transitorio de tortura. Susana explicó que en noviembre de ese año fue trasladada hacia ese lugar, donde fue sometida a violaciones y vejámenes de todo tipo, y que luego regresó a su centro de detención. Es decir: que Mansión Seré recién empezó a funcionar como centro clandestino en diciembre, y que meses antes, para los represores, fue un lugar de tránsito.

Tanto Susana como Cecilia Ávalos declararon por primera vez en un juicio por delitos de lesa humanidad. Dijeron que estaban esperando esta oportunidad hace 38 años. A la hora de recordar a su madre, comentaron que había sido secuestrada cuando tenía 50 años y que era militante peronista. Que vivían en el barrio Pujadas, lindante a la Villa Carlos Gardel, en la localidad de Morón.

Susana fue violada varias veces. Reconoció a dos de los ocho imputados como los que la interrogaron en los centros clandestinos: el ex cabo y ex auxiliar de la Fuerza Aérea, Héctor Oscar Seisdedos, y el ex cabo Daniel Alfredo Scali. Dijo que fue liberada pero que una vez por semana debía concurrir al Hospital Posadas a declarar sobre si realizaba actividades políticas. Y que su madre fue derivada hacia el centro clandestino “El Vesubio”. En diciembre de 1976 fue la última vez que la vieron con vida.

Al declarar sobre los operativos policiales en el barrio Pujadas –que debía su nombre como homenaje a uno de los presos fusilados en Trelew en 1972-, revelaron que la Fuerza Área hacía redadas una vez por semana y realizaba detenciones arbitrarias. En aquella época vivían diez mil personas  y el barrio era centro de actividades políticas: no sólo de la resistencia peronista sino también de la militancia comunista y socialista. Allí fueron detenidos, entre otros, los padres de Victoria Donda: es uno de los 97 casos que se tratan en este juicio.

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