martes, 5 de julio de 2011

Represor orgulloso de ser genocida

Ultimas palabras del represor Hugo Pascarelli
“Con la tranquilidad del deber cumplido”

El acusado volvió a hablar de una “guerra” para referirse al terrorismo de Estado y se definió como un “soldado”. Fue jefe del Regimiento 1 de Artillería de La Tablada. El próximo 14 de julio el tribunal dará a conocer la sentencia.

 Por Alejandra Dandan

En las salas de audiencia a veces es difícil entender cuánto de la batalla cultural está ganado. En las sillas destinadas al público de una de las dos salas de los tribunales de Retiro preparadas para las audiencias de los juicios de lesa humanidad, esta vez aparecieron viejos camaradas de armas, la mujer, hijos y tres nietos de uno de los militares acusados por los crímenes de El Vesubio. No escucharon ninguno de las tormentosos relatos de las víctimas, esa insoportable reactualización del infierno. Pero estaban ahí, ahora sí, porque Hugo Idelbrando Pascarelli iba a pronunciarse como si aún fuese coronel del Ejército para decir las últimas palabras.

Una de las concurrentes más jóvenes buscó el modo de acercar un grabador para registrar a quien todo hacía suponer que era su abuelo. El presidente del Tribunal Oral Federal 4 dio comienzo a la audiencia para comunicar que, concluido el debate, se daba paso a las últimas palabras de los imputados. El juez Leonardo Bruglia dio la palabra primero a Héctor Humberto Gamen, ex general de Brigada, el hombre de mayor jerarquía entre los acusados, que tuvo a cargo el área dentro de la cual funcionaba El Vesubio. Gamen decidió no hablar y enseguida tomó la palabra Pascarelli.

“Para mí están en juego mi buen nombre y honor, es la herencia que dejo para toda mi familia: mi esposa, que es mi verdadero baluarte; mis hijos, mis nietos que, después de Dios, son mi fortaleza espiritual”, explicó.

Las querellas y la fiscalía encabezada por Félix Crous dicen desde hace semanas que si es verdad que alguno de los siete imputados tiene algo para decir, algún aporte verdadero, los datos sobre el destino de los desaparecidos o el lugar donde entregaron a uno de los hijos de las detenidas, que lo hagan. Que tienen la ocasión para hacerlo durante el tramo de las últimas palabras. El destinatario específico de ese mensaje es uno de los penitenciarios: “el Sapo” Roberto Zeolitti, quien asegura que desde la recuperación de la democracia está a disposición de la Justicia y a quien las querellas le replican que las únicas cosas que dijo hasta ahora se sabían o estuvieron destinadas a encubrir su rol o el de sus compañeros. Zeolitti tendrá la oportunidad de decir algo la semana próxima, antes del 14 de julio, cuando el tribunal pronuncie la sentencia. Con Pascarelli ninguna de las querellas esperaba demasiado porque siempre negó su poder de incidencia sobre el área. Y ayer volvió a ese argumento.

“Afirmo y digo lo que pienso sin mentir a pesar de que se dijo que yo mentía porque la verdad iba a perjudicarme”, señaló en respuesta a las querellas y al fiscal Crous, que lo acusaron de mentiroso.

Las acusaciones a Pascarelli son del año 1976. Era jefe del Regimiento 1 de Artillería de La Tablada, que dependía del Comando de Operaciones Tácticas con asiento en Palermo –donde estaba Gamen– y un ámbito que luego, cuando las informaciones de inteligencia debieron hacerse de modo más acelerado, se trasladó a ese mismo predio. Pascarelli dijo en la audiencia que El Vesubio no existía en 1976. Y otra vez dijo una mentira: no sólo ya existía, sino que empezó a funcionar un año antes como “La Ponderosa”.

A fin de año de 1976, Pascarelli fue a Estados Unidos a la Escuela de las Américas. Un lugar que describió como la panacea de los hombres del bien, donde su tarea era invitar a personalidades internacionales para exponer criterios sobre distintas perspectivas.

Y dijo: “Nosotros sabíamos la situación que vivía nuestra patria, unos ignoraban su magnitud, otros lo ignoraban para no tener que tomar posición”. Dijo que en ese momento “un enemigo real se levantó en armas contra la Nación”. Y explicó: “Sin atreverme a mentir, cuando me miro en el espejo de la conciencia, éste refleja a un soldado envejecido que cumplió con su deber y está orgulloso de ser soldado argentino, agradecido por haber podido luchar por la libertad de las ideas”.

Como suelen hacer sus pertrechados camaradas de armas, también habló de la guerra, de que lucharon contra “organizaciones que desataron una confrontación en el ámbito urbano y rural”.

En la sala, en tanto, entraron algunos familiares de las víctimas. Caminaron derecho para sentarse entre el público. Pero cuando vieron tantas sillas ocupadas, se detuvieron como sin entender demasiado, hasta que entendieron, les hicieron algún gesto con las manos de esos que se hacen para espantar un mal presagio y buscaron lugares en la parte de atrás.

Pascarelli seguía con los papeles. “Espero el veredicto con la tranquilidad del deber cumplido y siempre aspiré a que en mi patria estuviera el sistema representativo, republicano y federal”, mintió, nuevamente. Cuando todo terminó, Gamen se paró a saludarlo:

–¡Pascarelli! –le dijo con voz de mano–: el general lo saluda y lo felicita.

Un saludo en tercera persona. Como si hablara en nombre de otro. Como aquel gesto del comienzo de Pascarelli que, enredado entre su gente, esperó que pasara uno de los abogados de las querellas y, cuando hubo pasado, con valentía susurró: “¡Este es un hijo de puta!”.

lunes, 4 de julio de 2011

CCD Vesubio: Hablarán los genocidas acusados

El juicio por El Vesubio

El juicio por la represión ilegal en el centro clandestino de detención El Vesubio ingresará hoy en su tramo final cuando el Tribunal Oral Federal 4 escuche las últimas palabras de dos de los ocho procesados. Se trata de los ex militares Héctor Gamen y Hugo Pascarelli, ya que el tercer ex militar, Pablo Durán Sáenz, falleció sin ser condenado.

Gamen y Pascarelli tendrán oportunidad de hablar ante los jueces Leopoldo Bruglia, Jorge Gorini y Pablo Bertuzzi, quienes tienen previsto escuchar a todos los acusados y luego dar fecha para emitir veredicto, que sería la semana próxima. El juicio comenzó en febrero del año pasado y se ventilaron las violaciones a los derechos humanos cometidas en ese centro clandestino por el que fueron juzgados tres militares –entre ellos el fallecido Durán Sáenz– y cinco ex agentes del Servicio Penitenciario en la última dictadura.

En los alegatos que se escucharon en los últimos dos meses tanto la fiscalía como los distintos querellantes pidieron condenas de prisión perpetua para los ex militares Gamen y Pascarelli y de hasta 25 años de cárcel para los ex penitenciarios Ramón Erlán, Diego Chemes, José Maidana, Ricardo Martínez y Roberto Zeolitti. El tribunal optó por escuchar primero a los dos ex jefes militares que quedan con vida –Gamen y Pascarelli– y luego a los penitenciarios antes de emitir su veredicto.

El Vesubio estuvo ubicado en Camino de Cintura y Riccheri, en el partido de La Matanza, y dependía del Primer Cuerpo del Ejército, y en el juicio se repasaron 157 hechos de detenciones ilegales y asesinatos.

A lo largo de más de un año de audiencias declararon unos 300 testigos, entre ellos muchos sobrevivientes que dieron cuenta de las violaciones sufridas por las secuestradas, las torturas y tormentos y privaciones ilegales de la libertad.

Por ese centro clandestino pasaron, entre muchos otros, el dibujante y creador de El Eternauta, Héctor Oesterheld, el cineasta Raymundo Gleyzer y el escritor Haroldo Conti.

lunes, 16 de mayo de 2011

El sentimiento de lo diabólico, según Fiscalía...¿y el delito de genocidio?

Alegato de la Fiscalía en los crímenes de El Vesubio.
Invocación a Julio Cortázar quién sí "acusaba" de genocidio

En el último tramo del juicio oral, el fiscal Félix Crous dio por probada la intervención de los ocho acusados en el centro clandestino y avanzó con la descripción de las víctimas, entre ellas Raymundo Gleyzer y alumnos del Nacional de Buenos Aires.

 Por Alejandra Dandan

La última etapa de los alegatos de las querellas por los crímenes cometidos en el centro clandestino El Vesubio estaba por empezar. Los tres militares acusados, aún en libertad, ya estaban sentados. A los otros cinco imputados, ex agentes penitenciarios, les habían sacado las esposas y estaban ahí, a la espera, en su nueva condición de prisioneros. El fiscal Félix Crous, a cargo del armado de este último tramo en el juicio oral, empezó el alegato con estas palabras: “Pienso que todos los aquí reunidos coincidirán conmigo en que cada vez que, a través de testimonios personales o de documentos, tomamos contacto con la cuestión de los desaparecidos en la Argentina o en otros países sudamericanos, el sentimiento que se manifiesta casi de inmediato es el de lo diabólico. Desde luego, vivimos en una época en la que referirse al diablo parece cada vez más ingenuo o más tonto, y sin embargo es imposible enfrentar el hecho de las desapariciones sin que algo en nosotros sienta la presencia de una fuerza que parece venir de las profundidades, de esos abismos donde inevitablemente la imaginación termina por situar a todos aquellos que han desaparecido”.

Sólo al final Crous contó que esas palabras las había pronunciado Julio Cortázar en 1981, en París, para el coloquio sobre la política de la desaparición forzada de personas, en medio de la pelea para que Naciones Unidas reconociera el estatus de los desaparecidos. Y aquí, en la trama de El Vesubio, fue el soporte para anclar el alegato por 155 víctimas del campo de exterminio ubicado en el cruce de Riccheri y General Paz. Algunas de ellas, dijo Crous, recuperaron la libertad; 22 aparecieron asesinadas y existe una “enorme cantidad de desaparecidos”, cuyos cuerpos aún buscan sus familiares.

“Nosotros nos sentimos muy honrados de estar en ese futuro que señalaba Cortázar, acusando a quienes acusamos en este juicio”, dijo el fiscal. “Estamos acá porque las madres jamás abandonaron a sus hijos, porque los hijos nunca abandonaron a sus padres, porque azuzaron a una sociedad narcotizada por el consumo o la angustia por la sobrevivencia a recordar que aquí había cosas pendientes.”

El alegato se extenderá toda la semana. En el comienzo, la fiscalía homenajeó a dos abogados, víctimas de El Vesubio, y sin mencionarlo le dedicó una crítica a Pablo Jacoby, que actúa en representación del gobierno alemán por una de las víctimas y es socio, a la vez, del estudio jurídico que defiende a la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrera de Noble, en la causa por la identidad de sus hijos adoptivos Marcela y Felipe.

En el proceso por los delitos perpetrados en El Vesubio son juzgados ocho represores: los militares Hugo Pascarelli, Héctor Gamen, como jefes de área, y Pedro Durán Sáenz, a cargo del centro clandestino, y cinco ex agentes penitenciarios. Las querellas vienen pidiendo prisión perpetua para los militares porque son los únicos acusados hasta ahora por los 22 homicidios. Crous empezó por ese punto; dio por probada la intervención de todos los acusados en los hechos vinculados al campo clandestino y explicó la lógica de los homicidios: “Los cuerpos pertenecían a personas sacadas para ser fusiladas en completa indefensión, sus cuerpos se hallaron en escenas montadas para mostrar al resto de la sociedad los resultados de un supuesto enfrentamiento con las fuerzas de seguridad”. Así aparecieron todos los cuerpos en episodios ocurridos en Monte Grande, Del Viso, Avellaneda y Lomas de Zamora.

Luego avanzó con la descripción de las víctimas de 1976, 1977 y 1978. Un dato: la descripción reconstruyó trayectorias políticas, pero del modo en el que fueron narradas durante el juicio; no aparecieron en la voz de los fiscales, sino con el tipo de relato de cada sobreviviente o familiar.

El ’76 es el período más borroso de El Vesubio. Funcionaba sólo una de las tres casas destinadas a la organización de la represión y es el año con menos registros de víctimas, porque además hay menos sobrevivientes. La primera víctima cuyo caso fue reconstruido fue Gabriel Oscar Marotta, secuestrado el 29 de abril en La Plata, blanqueado y liberado en octubre de 1982. Durante su cautiverio, escuchó a otro compañero decir que estaba muy apenado porque había mandando “en cana a Haroldo Conti”. El caso del escritor no pertenece a la causa, pero su mención pareció indicar alguno de los pedidos que se harán al término del alegato.

Otra víctima del ’76 vinculada a Conti fue Raymundo Gleyzer. La fiscalía acusó por el secuestro a Gamen y Pascarelli y dio por probado que lo secuestraron el 27 de mayo de 1976. Ese día almorzó en casa de su madre, a las 16 pasó por el sindicato de cine y a las 18 no llegó a recoger a su hijo. Su hermana Greta encontró el departamento desvalijado. Una vecina había escuchado gritos, vio a varios hombres llevarse cosas y, cuando preguntó si era una mudanza, le respondieron: “Acá hay mudanza para rato”. Gleyzer permaneció en El Vesubio hasta el 20 de junio de 1976. Sus amigos ya denunciaban que estaba con Conti. Sabían que lo habían tirado en “una mesa completamente electrificada, que en lugar de tener simples electrodos, las personas eran cortadas vivas”.

En 1976 hubo un grupo de estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires, de la UES. La fiscalía dio por probado el traslado a El Vesubio de Federico Julio Martul y Gabriel Dunayevich, de 17 y 18 años, cuyos cuerpos aparecieron el 3 de julio de ese año en una banquina de Del Viso. Estaban boca abajo y a los extremos del cuerpo de Leticia Akselman, otra víctima. Tenían impactos de bala y, por un grupo de vecinos, sus padres pudieron saber que los fusilaron, los ataron con alambres y les pusieron un cartel que decía: “Fui Montonero”.

Un dato particularmente subrayado fue el procedimiento sobre los cuerpos. “Usualmente se descubrían uno o dos días más tarde –dijo Clarisa Miranda, fiscal adjunta–, pasaban a manos de la policía local y los llevaban a la morgue.” Un médico forense hacía la autopsia y certificados, pero “ni una sola medida servía para investigar las identidades, que era muy fácil de hacer con las pruebas dactilares”. A los cuerpos los depositaban como NN en el cementerio local y el caso se cerraba. Pero con Martul la “burocracia atentó contra la clandestinidad”, porque la extracción de las huellas le permitió a su familia dar con su cuerpo pocos días más tarde. “Desde entonces el expediente no tuvo ningún avance significativo, nada hizo el Poder Judicial para identificar a las otras víctimas hasta el retorno a la democracia.”

Uno de los hechos centrales de 1977 fueron las 16 víctimas de la masacre de Monte Grande. Entre ellas está Elizabeth Kaserman, secuestrada a principios de marzo de 1977, y un grupo de militantes de la brigada obrera del Poder Obrero. Sus caídas y la lógica con que fueron perseguidos aparecieron con claridad en el juicio por los relatos de testigos, pero también por los documentos de la ex Dirección de Inteligencia de la Policía Bonaerense (Dipba).

viernes, 6 de mayo de 2011

Piden prisión perpetua por los crímenes en El Vesubio

Ante el Tribunal Oral Federal Nº 4 de la Capital Federal, la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación pidió, durante su alegato, la pena de prisión perpetua para tres ex militares, en el marco del juicio oral contra ocho acusados por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino de detención “El Vesubio”, durante el último gobierno de facto.

En tanto, pidió 25 años de prisión para Ramón Antonio Erlán, Diego Salvador Chemes, José Néstor Maidana y Ricardo Néstor Martínez, y 20 años para Roberto Carlos Zeolitti.

Cabe recordar que la querella -JUSTICIA YA- representada por la abogada Liliana Macea solicitó, en su alegato, la pena de prisión perpetua para Durán Sáenz, Gamen y Pascarelli.

Asimismo, requirió 25 años de prisión para Erlán, Chemes, Maidana, Martínez y Zeolitti.

Por otro lado, la querella representada por el abogado Pablo Jacoby solicitó la pena de reclusión perpetua para Durán Sáenz y Gamen. Además, pidió que se condene a 21 años de prisión a Erlán, Chemes, Maidana y Martínez, y a 11 años a Roberto Carlos Zeolitti.

jueves, 14 de abril de 2011

Alemania pide perpetua para los asesinos del "Vesubio"

Alemania pidió hoy reclusión perpetua para el ex general Héctor Gamen y el ex coronel Pedro Durán Sáenz y entre 11 y 21 años de prisión para seis ex agentes del Servicio Penitenciario Federal (SPF), acusados de crímenes de lesa humanidad.

Aquí funcionaba el Centro Clandestino de detención "El Vesubio".
 El abogado Pablo Jacoby, que lleva adelante el caso del secuestro y asesinato de la ciudadana alemana Elisabeth Käsemann, hizo el pedido al concluir hoy sus alegatos ante el Tribunal Oral Criminal Federal 4.

Jacoby solicitó 21 años de prisión para los agentes del SPF Ramón Erlán, José Maidana, Diego Chemes y Ricardo Martínez y 11 años para Roberto Zeolitti, por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada y tormentos agravados. En tanto, a Gamen y Durán Sáenz los acusó por esos mismos delitos y por homicidio agravado y reclamó que se los condene a reclusión perpetua.

La querella solicitó la mitad de la pena para Zeolitti respecto del resto de los penitenciarios porque según testigos "tenía una actitud diferente de los demás guardias en cuanto al tratamiento y condiciones de detención durante su guardia". En el juicio también está imputado el ex coronel Hugo Idelbrando Pascarelli, pero la querella no lo acusó porque no revistaba en "El Vesubio" cuando Käsemann estuvo secuestrada.

Además de las condenas, Jacoby solicitó la baja por exoneración de todos los acusados. Käsemann, socióloga y estudiante de Economía, fue secuestrada el 8 de marzo de 1997 y entre el 23 y 24 de mayo fue sacada de "El Vesubio" junto a otros 15 secuestrados y trasladada a la localidad de Monte Hermoso, donde fue fusilada con disparos en la nuca y la espalda. El cadáver fue encontrado dos años después en una fosa común y trasladado a Alemania.

"El Vesubio" funcionó entre 1975 y 1978 en un predio del SPF ubicado en Avenida Ricchieri y Camino de Cintura, donde también estuvieron secuestrados el escritor Haroldo Conti y el historietista Héctor Oesterheld, quienes se encuentran desaparecidos. La querella señaló que Gamen y Durán Sáenz estuvieron vinculados al crimen de Käsemann porque formaban parte del Primer Cuerpo del Ejército que tenía jurisdicción sobre "El Vesubio". Los ocho represores están acusados por 156 casos de delitos de lesa humanidad, entre los que se encuentran 17 homicidios y 75 desapariciones.

El juicio continuará el próximo miércoles con los alegatos de la querella a cargo de la abogada Mirta Mántaras y las semanas entrantes harán lo propio las tres acusaciones privadas del juicio. En tanto, para mediados de mayo está previsto el alegato del fiscal federal Félix Crous y luego el de las defensas. Al culminar el proceso de alegatos, los jueces Leopoldo Bruglia, Jorge Gorini y Pablo Bertuzzi fijarán la fecha de veredicto.

lunes, 11 de abril de 2011

Fase final el juicio por delitos en centro clandestino de detención "El Vesubio"


El Tribunal Oral Federal Nº 4 de la Capital dará inicio este martes a las audiencias de alegatos. Son juzgados ocho ex militares por violaciones a los derechos humanos cometidos durante el último gobierno de facto

El Tribunal Oral Federal Nº 4 de la Capital Federal dará inicio este martes, a partir de las 10, a las audiencias de alegatos en el juicio oral contra ocho ex militares por crímenes de lesa humanidad cometidos en el centro clandestino “El Vesubio”, durante el último gobierno de facto.

Ese día arrancarán las exposiciones de las querellas. Luego será el turno del Ministerio Público Fiscal y finalmente de las defensas.

En el juicio se investiga la participación en esos delitos de Pedro Alberto Durán Sáenz, Héctor Humberto Gamen, Hugo Idelbrando Pascarelli, Ramón Antonio Erlán, José Néstor Maidana, Roberto Carlos Zeolitti, Diego Salvador Chemes y Ricardo Néstor Martínez.

El debate comenzó el 26 de febrero de 2010